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Las Palabras

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¿Crees que se las lleva el viento?

Desde que nacemos tenemos la manera de comunicarnos con los demás aún sin palabra, siendo bebés es con llanto.  Si tienes hijos recordarás que lloran en cierto tono o de cierta manera cuando tienen hambre, en otra forma cuando tienen el pañal sucio y totalmente diferente cuando algo les duele.  
Después aprendemos a decir las palabras que necesitamos como leche, agua, mamá y papá, y poco a poco aprendemos a hablar.
Y ¿a qué edad nos enseñan a expresarnos?  ¿A qué edad aprendemos el verdadero significado de las palabras que usamos y escuchamos todo el tiempo?

Las palabras tienen un enorme poder que subestimamos, y su uso lo damos por hecho.  Las palabras nos conectan con los demás y con nosotros mismos.  También separan, lastiman a otros y podemos hundirnos en la miseria con nuestras conversaciones internas.
Las palabras ciertamente no se las lleva el viento ni se olvidan fácilmente, ya sea un insulto, una palabra de amor o una promesa no cumplida, lo dicho se queda en nuestra memoria.
Alguna vez leí o escuché la comparación de las palabras que usamos con la gente como clavos en una puerta de madera.  Cuando clavamos uno, aun cuando nos disculpemos después ese hoyo se queda ahí, aún cuando resanes el hueco nunca se ve igual.  

Es importante hacer énfasis en que esto tiene raíz en nosotros mismos.  La manera en que nos hablamos y nos insultamos constantemente les aseguro que no lo haríamos con la persona que más amamos, entonces ¿porque con nosotros mismos si?
El constante insulto que te dices en la cabeza o todavía peor, te lo dices con palabras “¡Qué boba!”  “¡Qué idiota soy!”   “¡Ay pendejo!”    “¡Estas bien güey Gonzalo!”  Se los aclaro: ¡¡NO SE DICE NI SE PIENSA!!  Empieza por tratar al ser más importante para ti en éste planeta A TI MISMO con el amor, la cortesía, el respeto y la bondad que quieres recibir y ver en los demás. 

En el articulo de Soy fan de la Bondad les menciono la idea de hacer tu propio diccionario, (puedes visitar la sección de Mi Diccionario) y si tienes hijos iniciarlo con ellos desde que son pequeños.  Cuando estas es una relación hacerlo en pareja es una increíble forma de conocerse de manera más profunda.  Justo inicio esta semana con toda la familia.  La dinámica es poner la palabra de la semana el domingo y el lunes en la noche sentamos a discutirla.  Durante toda esa semana se hacen diferentes actividades, sobre todo nuestras platicas en la mesa o el coche sean en relación a la palabra que nos tocó.  (Ya les contaré cómo nos va y espero con ansia que nos platiquen sobre su experiencia.)

¿Para qué hacer todo éste rollo?  Como mencionamos al inicio, sabemos hablar, pero no entendemos ni sabemos realmente el significado de las palabras y mucho menos sabemos expresar nuestra opinión, menos sentimientos y emociones. ¿Por qué digo esto?  Porque si así fuera no habría pleitos, ni malos entendidos, claro que puede haber desacuerdos y hasta rompimientos, sin embargo en la mayoría de los casos son por 2 razones:
1. Comunicación chafa entre 2 o mas personas
2. Relación expectativa – realidad

Comunicación chafa

Parte de lo que nos hace humanos es poder hablar, así que decir que no sabemos comunicarnos es como ridículo ¿no?   La cosa es que no hemos terminado de cachar la idea y entender que nuestra enorme capacidad de aprender está super desperdiciada y que TODO lo debemos perfeccionar.   Es decir, hablamos porque es una necesidad básica incluso de supervivencia, ahora bien, para tener una comunicación correcta debemos estudiar y practicar.

Me da risa porque este artículo podríamos llenarlo de memes de malos entendidos y de conversaciones ridículas, así que ahí les va uno 🤣


Ya en serio, ejemplifiquemos un desacuerdo entre 2 personas:

  • ¿Estás molesto?
  • Pues si, ¡Es que te pasas!
  • Porque tu siempre haces lo mismo
  • No, tu eres necio
  • No, tu eres flojo

Lo que podemos notar es lo siguiente:
a) Se hablan, pero no conversan, y se oyen, pero no se escuchan.
b) Se califica uno al otro y se atacan
c) No hay ningún objetivo, y si le hubiera es tristemente sólo tener la razón

OJO, este mismo diálogo no cambia mucho cuando nos hablamos a nosotros mismos. 
Como ya lo habíamos mencionado arriba nos decimos cosas todo el tiempo que jamás nos atreveríamos a decirle a otra persona.

Vamos a listar los ingredientes para una verdadera conversación:

  1. Buena voluntad, y es que cuando nos sentamos a platicar con alguien, pensamos que tener una diferencia de opinión se resume a pelea. Esto nos lleva al siguiente punto.
  2. Un objetivo, obviamente que no sea tener la razón.  Nuestra meta debe ser exponer nuestro sentir, las ideas y expectativas.  Hay que tener una charla para mostrar qué pensamos, cómo nos sentimos, qué pedimos, qué esperamos, qué se nos ocurrió.  Eso es todo.  Lo que viene de regreso queda fuera de nuestras manos
  3. Una parte esencial para que esto funcione es la escucha. 
    Escucharnos significa que mientras la otra persona expone sus emociones y sus opiniones, nosotros:
    NO *Vemos el celular
    NO *Vemos el lugar y la gente que pasa
    NO *Pensamos que lo que dice es erróneo o absurdo o estúpido
    MO *Pensamos en lo que vamos a contestar
    NO *Bostezamos
    NO *Dibujamos garabatos
    NO *Hacemos gestos o volteamos los ojos 🙄
    NO *Nos reímos de lo que dice
  4. Y si quieres tener una excelente conversación, donde ambos salgan satisfechos y felices, el ingrediente secreto es la humildad.  Una PALABROTA que en otro artículo platicaremos, la cual ya verán que muy poco entendemos y nada usamos.

Usemos estos ingredientes con el ejemplo anterior:

  • ¿Estás molesto?
  • Sí, me siento ignorado porque expongo mis ideas y no las tomas en cuenta.
  • Entiendo, yo también estoy enojado porque siento que yo hago todo el trabajo
  • Pues yo creo que podemos tomar en cuenta mi opinión y la de otros y así trabajar juntos.  Así no sentirás que tú haces todo.  Yo también quiero participar, sólo que siento que me hacen a un lado.
  • No siempre podemos hacer lo que todos quieren, pero podemos trabajar en una junta semanal para ordenar ideas y trabajar en equipo.

Ya seeeee tu “cabeza loca/mente/Ego” te dice que eso no existe.  Te tengo excelentes noticias, eso lo decides tu, lo practicas tu y lo vives tu, no tu Ego.   DATE LA OPORTUNIDAD DE VIVIRLO

Relación expectativa – realidad

Hablar de expectativas es un amplísimo tema, sin embargo en ésta ocasión sólo lo tocaremos en relación a las conversaciones. La expectativa, al igual que el objetivo debe ser claro y sencillo, ya que somos super mega expertas en construirnos en la cabeza una novela completa en 5 segundos con determinado final.

Las expectativas son lo que en budismo se conoce como “mente depredadora”. Es un depredador con identidad propia que quiere más y más y más, sobre todo más control. lo quiere todo en un mundo que vive en inmediatez de complacencia sin medida.

¿Qué podemos hacer?   Una de las expectativas más tiranas es el juicio a nosotros mismos y a los demás.  Lean el artículo La Separación y en la parte de Aprender a desaprender verán una serie de practicas que nos van a ayudar con el juicio y la guerra contra las expectativas.

Va otro meme por que es inevitable 🤣

ReUso de las palabras

Sin importar la edad que tengamos, jamás es tarde para revisar nuestro vocabulario del día a día.  Disminuir el repertorio de groserías que usamos y darle un nuevo significado a las palabras.  El léxico que empleamos suele ser repetitivo y monótono.  Reinvéntate, busca nuevas expresiones y habla de la forma que represente lo que quieres de ti y del mundo.

Me da mucha risa que les digo a mis hijos que busquemos nuevo lenguaje, por ejemplo cuando pasa algo en vez de decir las frases que todos ya conocemos jajaja, les digo pueden decir:  ¡Recorcholis!   ¡Zambomba!   ¡Oopsy Daisy!   ¡Chanfle!   ¡Caramba!  ¡Sweet mother of monkey milk!   ¡Madre mia!   ¡Cáspita!   ¡Diantres!   ¡Chispas!   ¡Caracoles!  jajaja y morimos de risa.   Hasta podemos inventar una expresión.  

Les aconsejo que hagan su diccionario.  Es básico para redefinir sus conceptos, ajustar su relación con ustedes mismos y con los demás.  Replantear expectativas y cambiar prejuicios.

RESUMIENDO:
Si vamos a usar palabras para hablar de algo o de alguien, debe pasar los 3 filtros de Sócrates:
1. Es verdadero: ¿Me consta? ¿Puedo sostenerlo ante cualquier persona? ¿Estaría dispuesto a jugarme mi reputación por esto?
2. Es bueno: ¿Beneficia o hace sentir mejor a la otra persona o a mí mismo? ¿Mejora la situación de las personas involucradas?
3. Es necesario o me es útil: ¿Mi vida o la de esa persona serán mejor con lo que voy a decir? ¿Podrá esa persona realizar alguna acción práctica con esa información o ese mensaje? ¿En qué le perjudica o le afecta el no saberlo?

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